Desde mi Ventana

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Estoy rodeado.

Me encerré huyendo de lo que tenía dentro.

Ahora cada sentimiento negado golpea con fuerza las paredes de este corazón.

A punto de romperse.

Fuimos increíbles y lo de creer en nosotros lo dejamos para mañana.

Mi almohada y mi conciencia son un cementerio de “mañanas” que descansan en guerra.

Al momento en el que pienso en ti lo llamo inspiración.

Esa inspiración que me esculpe el corazón con martillo y cincel.

Quizás apartarnos la mirada sea lo más parecido a mirar lo que pasó que no pasó.

Quizás por eso hoy, que vuelvo a repetir como hace meses, que eres mi inspiración, he conseguido describir de forma exacta lo que significa.

Inspiración es la condena para las almas a las que azota la pena.

Es la pureza de los anhelos.

Anhelar es humano porque errar lo es y no hay anhelo al que un error no te haya llevado.

Es por eso que verte hiere por ser tu error.

Es por eso que no verte duele porque eres mi mayor anhelo.

A la vuelta de la esquina.

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Destino

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Nunca supe en qué creer.

Me negué a perder mi fe.

Si pienso en ti siempre le pongo acento en la E.

De religión llevo al destino por bandera.

Me agarro a él con la esperanza de que vuelvas.

Ahora veo que “con el tiempo” no es lo que era.

Han pasado tantas primaveras en este invierno que se me quebró la voz que solo hablaba contigo.

De ti siempre me habla el subconsciente un puñado de veces al día.

Es la peculiar manera que tengo de recordarte, te veo en cada sitio aunque no estés en ninguna parte.

No necesito prender las cenizas, de eso se encarga el ave Fénix que me trae pensar en tu sonrisa.

Escribo esto con la resignación del que escribe su testamento.

Y es que sinceramente no nos engañemos, desde que te fuiste siento que mi vida está en punto muerto.

A la vuelta de la esquina.

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Recreo

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Nunca me sacaron a bailar.

La popularidad me esquivaba a diario.

No sabía que ni falta que me hacía.

Siempre el último para todo me elegían.

Algunos días lloré también en el baño.

No entendía que le gente disfrutase con hacerte daño.

Viví escondiéndome pero jamás pude hacerlo de aquella maldita rutina.

Temblé de inseguridad antes de jugar cada partido.

En ocasiones escuchaba carcajadas a mi paso.

Con el tiempo te das cuenta de que ser invisible es una cualidad y no un defecto.

Que la vida te da tu momento.

Descubres que, como las flores, todos tenemos nuestra primavera, solo que algunas tardan más en florecer.

Correr a veces te hace más lento.

Correr, a veces, te hace perder tiempo.

Y aunque hoy sigamos llenos de complejos, somos más fuertes que ayer.

El tiempo da la vuelta a todo.

Asumir tus debilidades es el primer paso a la fortaleza.

Todo llega.

Aquí sigo esperando.

A la vuelta de la esquina.

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Sin Título

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No puedo creer lo rápido que pasa el tiempo.

Nos despedimos tantas veces que alguna tenía que ser la definitiva.

Teniendo en cuenta que hay cosas y promesas que nunca mueren.

Amé hasta las últimas batallas de aquella guerra.

Nunca fui a herir, siempre disparaba al aire porque solo quería que escuchases su ruido.

Hoy llevo conmigo la bandera blanca como estandarte, esta vez porque sé que estás tan lejos que ni cien cañones que provengan de mi trinchera vas a escuchar.

Es un buen día para recordar que si mi corazón hubiese tenido un corazón latiendo dentro, también habría sido tuyo.

Que la Felicidad inunde la vida de los seres que lo merecen.

O la de los seres a los que escribo.

Sin más. Como Siempre.

Coge aire y pide un deseo al soplar las velas.

A la vuelta de la esquina.

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Finales Alternativos

Siempre miro atrás.

Buscando traer todo lo bueno que fui.

Porque esta versión de mí, está cada vez menos a la altura.

En el pasado es donde mas aprendimos.

Ya sabíamos que iba a salir mal y como un kamikaze “yo quise estrellarme en tu pecho”.

En el presente nunca nos centramos.

El futuro es todos los presentes que murieron.

No sé vivir.

Solo sé recordar lo que desviví.

Por eso vuelvo a escribir sobre lo escrito.

Mi vida es un continuo dejavú de cosas que ya había vivido que perdía.

Y ultimamente lo que siempre estamos perdiendo es el tiempo.

Siento que he perdido algunos primeros besos, siento que no he sabido rimar los días malos con los buenos.

Me he estado perdiendo en un pasado futuro del que solo sé que no ha existido.

Me dejé por el camino unos pasos desordenados de recuerdo.

Lo último que viví fue la parte de otro sueño, otro sueño en el que solo volaban los que eran dignos y en él, todos lo hacían mientras yo, terrenal, era especial porque sabía caminar.

A la vuelta de la esquina.

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Desafinado.

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Tuve tantas razones que vivir me pareció fácil.

Ahora el tiempo me devolvió a la sinrazón.

A llamar vivir al simple hecho de respirar.

El cobarde a veces solo es un valiente caído.

El dolor inspira y de la inspiración nacen cosas extraordinarias.

En mi nació un vértigo que llegó justo cuando estaba en el último primer escalón.

Tengo ganas de sentarme ante tu Dios y cuestionarle todo.

Aunque siempre acabo contando mis penas a la fría soledad que viene con cada luna.

Somos insignificantes ante la nada.

Porque a veces la nada lo es todo.

He vivido esta canción miles de veces pero sigo sin cogerle el ritmo.

Todo está desafinado.

Hasta la orquesta se ha marchado.

En la última escena siempre me veo desafiando a un mundo ciego y sordo, como las nubes desafían al azul del cielo.

Siento que estamos en la tiranía de lo innecesario.

Siento no poder borrarlo.

Siento, sobre todo, que casi nadie sepa valorarlo.

 

A la vuelta de la esquina.

 

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Polos Opuestos

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Toco fondo un par de veces al día.

Veo desde mi ventana que está ahí fuera la alegría.

Estiro el brazo y me roza un poquito pero casi nunca llego a alcanzarla.

No somos polos opuestos y creo que por eso nos repelemos.

Aunque no me mueva del sitio siempre me acaba rodeando.

Miro con los ojos cerrados a un horizonte atronador que no se ve pero que sé que está ahí.

Tengo mucho en común con él, tú nunca me veías pero en mi dirección siempre escribía: “lo más lejos de ti, a tu lado”.

No mentía cuando le decía que era lo mejor que me había pasado.

Y es que nunca nadie pasó a esa velocidad por mi vida.

Nunca hice nada tan duro como burlar la censura a la que me castigaron sus ojos.

Lo bueno y lo malo es que todo cambia.

Ahora todo va mejor.

Ahora la censura soy yo.

Aunque admito que continúo con diálisis en el corazón.

A la vuelta de la esquina.

 

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El Valor

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Existimos solo momentáneamente.

Mientras escribía esto han muerto entre mis dedos millones de momentos.

No me quejo, creo que en lo efímero es donde todo cobra sentido.

La posibilidad de que todo se termine en cualquier instante, es el climax donde damos valor a eso que creemos es perenne.

Lo que tiene valor no necesita ser valorado, solo necesita que los ojos correctos lo miren.

Todos tenemos algún valor.

No todos saben verlo.

A la vida le encantan las sorpresas.

Es ella la que juega a cruzar en tu camino esos ojos que son el billete dorado al paraíso.

Todo comienza con una mirada.

Le siguen un montón de latidos desordenados.

De los ojos al corazón.

Un corazón que también muda.

Cambia la piel en la estación de los Amores perdidos.

Es ahí donde te das cuenta que pese a estar roto siempre vuelve más fuerte.

Porque una cosa tengo clara: el Amor está en la mirada.

A la vuelta de la esquina.

La Eternidad

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Algún día te contaré la historia.

Empezaré por el final.

Las cosas al revés para mí son la normalidad.

Si quieres un final Feliz ve al principio de todo.

Dile a la luz del día que todo acaba en oscuridad pero que también otro nuevo día nace de ella.

Nadie necesita una venda en los ojos con las luces apagadas.

No hay nada que ver cuando me miras de reojo.

A veces oigo música cuando todo va deprisa.

Me pitan los sentidos cuando pienso en tu sonrisa.

No sé cómo voy a terminar esto, se me caen palabras cada vez que lo pienso.

Puedo seguir hablándote de la oscuridad de mis ojos nublados.

Hace años que no veo nada claro.

Perdí el juicio al verte en un segundo y los abogados de cupido ahora no quieren devolvérmelo.

Miro al suelo y miro al cielo y sé que mi sitio no está en ninguno de ellos.

Lo que sé es que se acabaron los tributos a la locura de los amores perdidos.

Porque quizás un “tal vez” sea el peor homenaje a un clavo ardiendo que existe.

Porque pese a tener las manos y el corazón hechos cenizas de agarrarme a los clavos de lo imposible, quiero tocar en otros corazones las melodías que en otros no pude.

A la vuelta de la esquina.

El Límite

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Seguimos en el límite.

Justo donde lo dejamos para irnos.

Empezando cada día algo que está terminado.

Añadiendo tantos puntos y finales que tengo que leer mis sentimientos en morse.

La verdad es que el tiempo lo marchita todo.

Pero últimamente “todo” me dura muy poco.

Siento que las cosas que toco son un copo de nieve cayendo en un volcán.

Seguimos en el límite.

Donde se tocan dos mundos pero ninguno se atreve a mezclarse con el mío.

Es imposible no ver cada día como un desafío.

El desastre me tiene miedo porque le quité el puesto.

No miento si te digo que vivir en mí es algo parecido a estar en arresto.

Pensar demasiado lo confunde todo.

Dudo del resto, no me fio ni del reloj porque es un asesino del tiempo.

Seguimos en el límite, donde el ahora ya no existe.

A la vuelta de la esquina.