El Valor

pexels-photo.jpg
Photo by Eugene Shelestov on Pexels.com

Existimos solo momentáneamente.

Mientras escribía esto han muerto entre mis dedos millones de momentos.

No me quejo, creo que en lo efímero es donde todo cobra sentido.

La posibilidad de que todo se termine en cualquier instante, es el climax donde damos valor a eso que creemos es perenne.

Lo que tiene valor no necesita ser valorado, solo necesita que los ojos correctos lo miren.

Todos tenemos algún valor.

No todos saben verlo.

A la vida le encantan las sorpresas.

Es ella la que juega a cruzar en tu camino esos ojos que son el billete dorado al paraíso.

Todo comienza con una mirada.

Le siguen un montón de latidos desordenados.

De los ojos al corazón.

Un corazón que también muda.

Cambia la piel en la estación de los Amores perdidos.

Es ahí donde te das cuenta que pese a estar roto siempre vuelve más fuerte.

Porque una cosa tengo clara: el Amor está en la mirada.

A la vuelta de la esquina.

La Eternidad

sky-night-dark-black.jpg
Photo by Little Visuals on Pexels.com

Algún día te contaré la historia.

Empezaré por el final.

Las cosas al revés para mí son la normalidad.

Si quieres un final Feliz ve al principio de todo.

Dile a la luz del día que todo acaba en oscuridad pero que también otro nuevo día nace de ella.

Nadie necesita una venda en los ojos con las luces apagadas.

No hay nada que ver cuando me miras de reojo.

A veces oigo música cuando todo va deprisa.

Me pitan los sentidos cuando pienso en tu sonrisa.

No sé cómo voy a terminar esto, se me caen palabras cada vez que lo pienso.

Puedo seguir hablándote de la oscuridad de mis ojos nublados.

Hace años que no veo nada claro.

Perdí el juicio al verte en un segundo y los abogados de cupido ahora no quieren devolvérmelo.

Miro al suelo y miro al cielo y sé que mi sitio no está en ninguno de ellos.

Lo que sé es que se acabaron los tributos a la locura de los amores perdidos.

Porque quizás un “tal vez” sea el peor homenaje a un clavo ardiendo que existe.

Porque pese a tener las manos y el corazón hechos cenizas de agarrarme a los clavos de lo imposible, quiero tocar en otros corazones las melodías que en otros no pude.

A la vuelta de la esquina.

El Límite

pexels-photo-433108.jpeg
Photo by Pixabay on Pexels.com

Seguimos en el límite.

Justo donde lo dejamos para irnos.

Empezando cada día algo que está terminado.

Añadiendo tantos puntos y finales que tengo que leer mis sentimientos en morse.

La verdad es que el tiempo lo marchita todo.

Pero últimamente “todo” me dura muy poco.

Siento que las cosas que toco son un copo de nieve cayendo en un volcán.

Seguimos en el límite.

Donde se tocan dos mundos pero ninguno se atreve a mezclarse con el mío.

Es imposible no ver cada día como un desafío.

El desastre me tiene miedo porque le quité el puesto.

No miento si te digo que vivir en mí es algo parecido a estar en arresto.

Pensar demasiado lo confunde todo.

Dudo del resto, no me fio ni del reloj porque es un asesino del tiempo.

Seguimos en el límite, donde el ahora ya no existe.

A la vuelta de la esquina.

Quiero

pexels-photo-209831.jpeg
Photo by Pixabay on Pexels.com

Dalo por hecho.

Lo que hice no lo haré.

Estoy cansado de sucedáneos del te quiero que solo sirven de placebo.

Que son medicina vacía para corazones llenos de lo superfluo.

Como cambian las cosas al final del principio.

Todos se van cuando ven el precipicio.

No sé resumir todo esto en sesenta palabras.

No te asustes, te estoy mostrando el lado bonito del drama.

Solo quiero respirar.

Tal vez suene a apología del egoísmo pero estuve buscando fuera lo que dentro llevaba yo mismo.

Solo quiero complicarme la vida haciéndolo sencillo.

Quiero que las palabras me desarmen, aunque no sea mucho de hablar.

Quiero hacer de soñar un arte.

Los sueños son el teatro en el que escenificamos nuestras fantasías.

Necesito traer ese teatro a mi día a día.

Vamos a actuar.

Bienvenidos a mi función.

 

A la vuelta de la esquina.

Títere

pexels-photo-169976.jpeg
Photo by lalesh aldarwish on Pexels.com

La realidad.

Llevo meses deseando que esta realidad no sea real.

He puesto ganas y muchos parches.

Pero la realidad sigue entrando por todos lados.

Susurrándome antes de dormir.

Golpeándome a veces para tirarme a la lona.

Mirarse al espejo para mí, solo es ver el reflejo de la decepción.

Ya soy mayor pero qué pequeño me veo.

Tengo un máster en eso.

Por eso “a veces” estás hundido sin que antes te hayan tocado.

La vida hace trampas de vez en cuando porque ya se sabe todos los trucos.

Nosotros solo somos un títere más y algunos hace tiempo que perdimos la cabeza.

Pero somos todo corazón.

Y no hay nada más destructivo que eso.

Todos estamos perdidos ante los ojos de quien tiene todo lo que quiere.

Aunque tengo la sensación de que pasamos más tiempo queriendo a lo que no tenemos que al contrario.

Ironías de la vida.

Lo opuesto va de la mano.

Vivir y morir.

Amor y pérdida.

La antesala a un corazón parado que late más fuerte antes de apagarse.

Todo va más deprisa antes de terminarse.

Tú te fuiste en cohete, yo me quedé lentamente viendo tu partida.

A la vuelta de la esquina.

Norte

pexels-photo-1125272.jpeg
Photo by Tobias Aeppli on Pexels.com

Si lo cuentas, no pasa.

Yo quiero que pase, pero también quiero gritarlo.

No hace falta ser poeta para decir que no quiero vida sin musa.

Aunque la mía se estropeó.

Decir que no con los labios y que “obviamente sí” con los ojos, es una forma más de mentir.

Tengo que ir buscándome otra.

No me lo creo ni yo pero tú, sí.

De verdad que a veces no sé como hilarlo.

Algún día cuando encuentren mis huesos todavía sabrán que estaba hasta ellos por ti.

Pero yo quiero gritarlo.

Para saber cómo está mi cabeza cada día, suelo mirar el tiempo.

Hoy, parcialmente nublada.

Me gustabas más antes cuando al menos hablábamos una vez por semana.

No quiero hacer la autopsia a otro Amor muerto, veo todo los días a gente con el de repuesto.

No quiero estar mil años en la morgue de Cupido.

Aspirar a un papel secundario está bien si no es tu vida.

Hace meses me quitaste lo de ser el protagonista.

No hay objeto que saque de esta deriva.

La brújula siempre apuntaba a ti, es por eso que sé que cuando te fuiste perdí el norte.

 

A la vuelta de la esquina.

Armonía

D349DFC7-E647-44EF-9636-7E333618BDF3

Ser prisionero del latido que le robaste a mí corazón, no es cárcel ni castigo.

Pero necesito un armisticio.

Prefiero ir sin armas y jugarme el alma.

Que estaba siempre en juego en las letras que te escribí.

Como un mapa del tesoro.

A lo Davy Jones pero sin cofre.

Sin melodías, ni cajas de música porque hace ya un tiempo que perdí el ritmo.

Cuando tú estabas en Do, yo siempre estaba en Fa.

Y para cuando yo hice mis acordes en Sí, la canción ya había terminado.

El silencio en bucle banda sonora de mi vida.

Y la verdad es que prefiero la musicalidad de lo que callamos si no escucho tu risa.

La armonía no existe porque nuestras notas no suenan a la vez.

Solo existe el momento en el que de vez en cuando orbitamos de cerca sin tocarnos.

Sin tocar nos morimos.

También es muerte dejar mi vida a la suerte de tu dulzura y jugar conmigo mismo a una ruleta rusa en la que solo disparas tú.

Hay balas que son adictivas.

Así que…

Dispara a la cabeza.

Es lo único que me queda.

A la vuelta de la esquina.

 

Fotografía de Pixbay.

El Silencio

silhouette of grass under white sky
Photo by Jou00e3o Jesus on Pexels.com

Me desperté en este lugar.

Al lado de la aguja y el hilo.

Sin anestesia porque pensabas que ya no dolería.

Condenado a una larga resaca de hielo derretido.

Con síntomas de congelación en todos aquellos lugares en los que me tocaste.

En plena fotosíntesis del corazón.

Porque el oxígeno eras tú y ahora que no estás no me mueve cualquier aire.

Hemos aprendido que por un paso mío y otro tuyo, hoy estamos aquí los dos pasando.

Pasaste del paso a la zancada, ganaste la carrera y de medalla un pedazo de mí te colgaste.

Y a pedazos no pude llegar a la meta.

Por eso volví a la salida esperando encontrarme de nuevo allí aunque solo mi sombra descubrí.

Sigue siendo una tortura aunque ya no grite.

El dolor sigue siendo dolor aunque no duela.

Tu tranquilidad estaba en mi silencio y me cosí los labios.

Suerte que nunca necesitaré palabras para expresar lo que siento.

Solo escribir me queda.

Lo hago en letra baja.

A la vuelta de la esquina.

♾ de Mayo

0A63BB74-46DD-42E2-AFE8-451D01A4FFF9

“Ley de Vida”.

Siempre que perdemos a alguien nos consolamos diciendo esa estúpida frase hecha.

Y tiene sentido por el simple hecho de que todas las leyes están mal, esta no iba a ser menos.

Yo no entiendo mucho de leyes.

Pero sí que entiendo que 4 veces al año se me para el corazón.

Entiendo que la Navidad solo lo es a secas desde que os llevasteis por delante el Feliz con vuestra marcha.

Que jamás conoceréis al Amor de mi vida, ni me confirmaréis que, efectivamente, es ella.

Crecer es complicado pero no nos dijeron porqué.

He tenido estas palabras guardadas durante dos años solo porque no me atrevía a hacerme pedazos escribiéndolas.

Creo que este día bien lo merece.

Es justo recordar el legado que nos dejan nuestros abuelos.

Es ley debida.

Nunca olvidaré que viví mi infancia corriendo entre el 49 y el 72 de aquella mágica “Calle Velazquez” que me vio llegar de Barcelona.

Pero hoy es 8 de Mayo. 

Han pasado dos años pero todavía…

Intento no hablar mucho de ti porque me da miedo romperme.

Tú marcha me dolió por cuatro.

Ese día, mi Peter Pan interior volvió de “Nunca Jamás” dejando allí al niño que siempre quise ser.

Ahora sé que no sé perder y por eso no supero que alguien se vaya. Solo sé huir de la pérdida.

Diría que era tu nieto favorito pero creo que todos pensaban igual de sí mismos.

Ir a tu casa es una sensación tan rara… cuando entro al salón solo espero encontrarte sentada en tu vieja mecedora.

Y aunque te fuiste olvidando, yo nunca olvidaré que fui tu ”ratonsillo”.

En mí, eres eterna.

En mí, sois eternos.

A la vuelta de la esquina.

In Memorian: Antonia González González, Manuel Durán Camacho, Ildefonso Jiménez Castro y, especialmente, Dolores Barranco Guarnido.

 

Intocable

shooting star during nighttime
Photo by Henrik Pfitzenmaier on Pexels.com

Siempre nos ha gustado mirar embobados al cielo porque somos adictos a lo inalcanzable.

A lo que nunca vamos a poder tocar.

Sin dudas de que la belleza real está en todas esas cosas que no podemos tocar…

Las estrellas, un amanecer, el Amor…

Pero he de decir que veía las estrellas cuando la miraba a ella, el cielo jamás estuvo a su altura.

Aún la sigo mirando, solo que ahora es una estrella fugaz.

Intocable.

Una guerra fría en el desierto.

Sin oasis. Sin más sombras que las que todos llevamos dentro.

Sin espada ni escudo. Hace mucho me atravesaron sus flechas.

Buscando un refugio a cualquier precio mientras “vivo” en mensajes con palabras caducadas.

Peleando contra fantasmas que ya no existen, porque ya no está.

Porque es inalcanzable.

Porque es belleza pura.

Como ese cielo al que miro cada tarde y al que nunca podré tocar.

A la vuelta de la esquina.