Handicap

No quiero verte.

No quiero. Verte es una tortura. Es pensar en lo que no pudo ser y no fue. Aunque lo peor es el no será.

Yo ya no quiero verte, me vale con tenerte veinticuatro horas al día en mi cabeza. De ahí no sales.

No quiero verte. Lo digo en serio mientras mi subconsciente me guiña un ojo.

Que corto ha sido el verano y que largo se antoja el invierno.

Condicionándolo todo sin querer.

Eres el handicap a todo.

A la vuelta de la esquina. (05/09/2017)

 

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